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Encuentros
La curaduría de esta muestra grupal adopta la forma de círculo cuyo recorrido parte del punto corporal del encuentro y de la reflexión que confirma que somos producto de la unión de cuerpo-espacio-ritmo. Tres elementos que nos permitirán adentrarnos en las obras que conforman este proyecto de arte colectivo, donde cada artista presenta su lenguaje plástico, hechos de la misma materia de los sueños como decía Jorge Luis Borges y convirtiéndose en su marca personal que los identifica como ser creativo.
Observaremos en cada una de las propuestas que integran la exposición como la humanización del ser biológico procede de acuerdo a procesos internos de sincronización corporal cenestésica de todos los sentidos, por la espacialización del cuerpo en imágenes diversas que pueden proyectarse en materialidades artísticas y por la temporalización de acciones a partir de los ritmos vitales, donde no quedan excluidos los ritmos de la herencia cultural.
Este encuentro es un reencuentro con lo corporal que cada artista participante manifiesta por medio de su obra. Destacándose en cada una de ellas la figurabilidad y las técnicas culturales de la creatividad, al ser un colectivo multicultural, donde participan la artista colombiana Claudia Llinás Sánchez, la pintora brasilera Dayse Rodrigues, los pintores italianos Rita Pierangelo y Mauro Liotto, la fotógrafa Lorenza Rizzo y los artistas venezolanos Wilmer Herrison y Héctor Sánchez. Un proyecto que continuará su recorrido atravesando el océano hasta llegar a Barquisimeto, Estado
Lara, Venezuela.
¿Por dónde iniciar la lectura de las obras?
Sencillamente por el cuerpo, que nos lleva al encuentro con el ser creativo presente en cada pintura, cada fotografía o instalación. No intentemos encontrar en estas representaciones de las artes lo evidentemente corporal o lo netamente representativo figurativo, sino esencialmente la operación básica y vital de todos los procesos artísticos, donde el cuerpo del sujeto entra inconscientemente en las materias y la transforma convirtiéndola en obra de arte.
La lectura de la exposición en su totalidad nos transmite la presencia de la música convertida en color que nos embriaga, nos embarga, nos moviliza, de una manera casi física. Las simbologías de los sueños y el dolor nos comunican las experiencias vividas, la fuerza y el temperamento de superposición de planos nos construyen un espacio interior, con texturas, tramas y signos que nos revelan que somos individuos que se mueven, desde sus pasiones, sentimientos, emociones, desde sus heridas, sus dolores y goces, desde su historia más íntima. Cada una de estas manifestaciones son como latidos del cuerpo que es en sí, la fuerza interna, identificatoria, que abandona la técnica y sigue la expresión intuitiva, sensible y corporal de la vida que segrega los materiales con que se hace el arte ( Hifología del tejido en Barthes).
Dr. Edgar Ernesto González
Curador
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